QUE NO SE CONFUNDA LA NATURALEZA MILITAR - JUAN IBARROLA CADENA DE MANDOColumna por Juan Ibarrola 

QUE NO SE CONFUNDA LA NATURALEZA MILITAR

Cadena de Mando
Por: Juan Ibarrola C.

Por mandato del artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la función de Seguridad Pública se encuentra a cargo de la Federación, de las Entidades Federativas y de los Municipios, señalando expresamente que las instituciones responsables de dicha actividad deberán ser de carácter civil, disciplinado y profesional.

En ese sentido y conforme a los principios de legalidad y seguridad jurídica, las Fuerzas Armadas se encuentran legalmente impedidas para encargarse de la seguridad pública de la población y de cualquier otra función o atribución que no esté explícitamente contemplada en la legislación vigente, excepto cuando intervengan en la atención de Amenazas a la Seguridad Interior en términos de la Ley de materia.

Todo lo anterior viene a cuento por la insistencia de querer hacer de las fuerzas armadas un ente exclusivo de seguridad pública.

Los soldados de tierra, mar y aire, no son, ni serán jamás policías. Quienes integran al instituto armado son fuerzas armadas permanentes que tienen como misión principal la protección de la seguridad nacional y para el óptimo cumplimiento de sus misiones, tienen un adiestramiento, doctrina, convicción y sobre todo lealtad a toda prueba desde un origen militar.

No se trata de minimizar la acción y la naturaleza de las instituciones de policía; se trata de que, quien deba hacerlo, entienda que sí existe una institución con las mayores fortalezas en México, es precisamente la castrense y que su efectividad está probada tal y cómo está.

Dejar aunque sea en el discurso la idea de convertir a las fuerzas armadas en una institución específica de seguridad pública es más que un error, una demostración de la no comprensión del problema.

Las fuerzas armadas seguirán en las calles no porque quieran hacerlo. Seguirán, porque las instituciones responsables de la seguridad pública no han cumplido, ni tienen, al parecer, intención de hacerlo.

 

Cabo de Guardia.

Cuando se debilita la seguridad nacional, se corre el riesgo de que algún país que tenga inversiones ahí, mande sus propios elementos para garantizar la seguridad de sus intereses.

Los efectos de la intención para hacer de las fuerzas armadas un ente de seguridad pública, pueden traer consecuencias graves a nuestro país.

México, tiene grandes amenazas externas en este momento y no cambiarán solamente por la llegada del nuevo gobierno. Estas amenazas no pueden ignorarse por el solo hecho de que las visibles son las provocadas por la delincuencia mexicana.

Los riesgos son muchos.

 

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